Cada día era una eternidad amarga, un largo camino oscuro que debía atravesar. Miraba atrás, miraba su pasado aun fresco, nítido y hasta cálido. Quería tocarlo, pero se desvanecía violentamente en un segundo. Él estaba ahí, mirando el sol, sonriendo. Su sonrisa…tan clara y natural la hacia llorar. Ella volvía a mirar el camino, no vía luz, no vía el cielo…solo sentía sus pies pesados, como si no fueran parte de su cuerpo….Ya nada le pertenecía realmente. Ya no creía en nada, ni siquiera sabia porque caminaba. Pensaba si no era mejor quedarse abrazando sus rodillas o si talvez el seguir llorando le diera la oportunidad de términar de sacarse ese amor de una vez y para siempre.....
sábado, 5 de diciembre de 2009
La niña de la pena eterna
Cada día era una eternidad amarga, un largo camino oscuro que debía atravesar. Miraba atrás, miraba su pasado aun fresco, nítido y hasta cálido. Quería tocarlo, pero se desvanecía violentamente en un segundo. Él estaba ahí, mirando el sol, sonriendo. Su sonrisa…tan clara y natural la hacia llorar. Ella volvía a mirar el camino, no vía luz, no vía el cielo…solo sentía sus pies pesados, como si no fueran parte de su cuerpo….Ya nada le pertenecía realmente. Ya no creía en nada, ni siquiera sabia porque caminaba. Pensaba si no era mejor quedarse abrazando sus rodillas o si talvez el seguir llorando le diera la oportunidad de términar de sacarse ese amor de una vez y para siempre.....
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