
>Verano<
Aquel beso que no fue vuelve a tocarme el hombro. Los años pasaron de manera vertiginosa, casi sin temor puedo decir que son más los años que las cicatrices que conserva mi alma. En mis sueños vuelvo a ese verano, vuelvo a esa tierra que ya no es mi suelo, es tan fuerte que puedo sentir el aroma de las calles, del Río, hasta puedo sentir la frescura de la sombra de los paraísos, la sonrisa de los niños, los gritos de las ancianas chusmas del barrio. Puedo trasladarme a ese lugar como si fuera de vacaciones con la salvedad que no necesito llevar equipaje, dinero, ni documentos.
Algunas veces vuelvo cansada, como si necesitara más días para descasar de eso viajes. Mis ojos están reventados debo reconocer que es por la confusión que esto me genera, debo declararme una insolente del presente.
¿Qué fue lo que dijiste nena? Miro la cara de esa mujer gorda que se encuentra detrás del mostrador, giro la cabeza y reconozco el lugar… ¿el banco? Perdón, dije con voz sumisa. Otra vez volví a irme a ese lugar, pero no recuerdo en que momento me fui. Pregunto que paso. La mujer gorda me dice que estaba hablándole de las remeras que me había olvidado en su casa…¿en su casa?, ella comenzó a reírse de manera exagerada. Disculpe dije, sucede que algunas veces mis pensamientos se escapan sin permiso, “ siempre pasa muchacha, ojo que esos pensamientos sean prohibidos porque ahí si que estarías jodida, firma aquí ante que tus pensamientos salgan sin permiso otra vez”. Algunas personas me miraban sorprendidas, y el policía me siguió con la mirada hasta que cruce la calle. ¿Por qué fui al banco? Ah si, la hipoteca de casa.
Ahora si que comienzo a temer. Antes podía recordar y elegir cuando irme. Pero ahora me voy sin darme cuenta. Escucho gritos que vienen del Río, por dios es una niña muy pequeña… Yo tampoco se nadar, me arrepiento de no haber ido a las clases de natación, pero el profesor siempre me tocaba de una manera incomoda, no podía decir nada porque era el padre de mi mejor amiga. No se nadar…por favor ayúdenme, ayuda…!!!!! Alguien comienza a zamarrearme de los hombros... ¿Estás bien? Un chico de ojos celeste me mira confundido... ¿donde estoy?, no reconozco el lugar, me ayuda a levantarme, me mira y vuelve a preguntarme si estoy bien. ¿De donde sos? ¿Cómo te llamas? ¿Te acompaño a tu casa?...cuantas preguntas simples que no puedo responder. ¿Qué paso? Le pregunto. El me mira y comienza decirme lo que paso. Estabas gritando que salven a una niña, luego te desmayaste, y gritabas ayuda, yo estaba cortando el pasto y salí a ayudarte, pero no entiendo que es lo que paso, ¿porque gritabas que salven a esa niña? No sé, creo que estaba soñando despierta, no se como explicarte lo que me pasa, le dije. Me quede mirando el barrio, las casas, la calle… ¿no se donde estoy? Cuando el chico volvió con un vaso de agua le dije mi nombre, le dije donde vivía y también que volvía del Banco Comercial, él me miro extrañado. ¿Qué pasa? Hubo un silencio. Sucede que nosé donde queda esa calle, y por aquí no hay ningún banco con ese nombre. ¿Cómo te llamas? Le pregunte. Ignacio Machainnes. Machainnes.Recordé ese apellido. Cerré los ojos y le pregunte que día era. 22 de Febrero de 1999 y me sonrió. Comprendí todo, nuevamente volví a irme a esa tierra que ya no es mi suelo.
Para A. G (si, si...el mismo boludo de siempre!)
17/05/09
Pato Avendaño