lunes, 26 de abril de 2010

Anaqueles.

Desde la distancia todo es menos doloroso. Los anaqueles de mi vida comienzan a tener firmeza. Veo el amanecer abrirse frente a mi rostro, el tibio calor del sol comienza a secar las lágrimas internas que aun se esconden bajo mi piel. No pretendo ser una flor, cuando aun no puedo entender el color de mis pétalos, cuando no comprendo la distancia libre en las calles.
Puedo verte desde esta dimensión, todo es perfecto desde aquí; ya nada duele de la misma manera que ayer, hasta me atrevo a desafiarte otra vez a emprender un juego peligroso. No. No pretende ser gacela está vez, ni busco ser la esclava de nadie. Quiero ser una reina vestida en crepe, sin demostrar la violencia de mi alma, porque tengo violencia en mi alma. Si, si quiero ser el trofeo en tus brazos, quiero arriesgarme a ese eterno fin de de idas y vueltas. No, mejor solo me voy a dormir. Adiós.

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